El mal aliento NO es normal
Si sientes que a tu perro o a tu gato "le huele mal la boca", muchos dueños creen que es algo genético o normal en animales. ¡Grave error! El olor putrefacto es el primer síntoma de un crecimiento bacteriano descontrolado, la Enfermedad Periodontal, la cual afecta a más del 80% de los perros y gatos chilenos mayores de 3 años.
1. De la boca al corazón y los riñones
El sarro endurecido empuja la encía, causándole un dolor crónico (aunque no lo demuestren). Pero el peligro real viene después: esa placa bacteriana inflama las encías (Gingivitis) y logra que las bacterias entren directamente al torrente sanguíneo de tu mascota, instalándose a largo plazo en las válvulas de su corazón y causando insuficiencia renal irreversible.
2. La magia del destartraje por ultrasonido
Si miras los dientes traseros de tu perro y ves grandes piedras marrones pegadas al diente cerca de la encía, ya es tarde para cepillar. Necesitan un destartraje bajo anestesia general en tu veterinaria de confianza. Allí limpiarán bajo la encía para frenar la infección y extraerán los dientes podridos que le causan dolor oculto.
3. Cómo mantenerlos limpios en casa
Una vez limpios (o si es cachorro aún), la meta es preventiva. Cepillar sus dientes usando dedales y un gel enzimático especial para perros (las pastas de humano son tóxicas por el flúor) unas 3 veces a la semana basta. Además, los snacks duros (como astas de ciervo falsas, o sticks dentales avalados) promueven la limpieza mecánica cuando roen y raspan sus propios dientes al morder.
💡 El consejo de oro
Cuidado extremo con los mal llamados "huesos cocidos". Sobras de asados, huesos de pollo o chuletas cocidas jamás deben dárseles. El calor de la olla o parrilla los calcifica, volviéndolos astillables como vidrio. Pueden fracturar un diente inmediatamente o perforar el intestino ocasionando peritonitis y un riesgo mortal.